LA QUIMERA DEL ÉXITO
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- hace 3 días
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He triunfado y tenido momentos donde wow, me dije: la hice. Y ahí, precisamente ahí comenzaron mis problemas. Lo recuerdo perfecto. Julio de 2015. Estaba en Lima y mientras ese día Dinosaurios había llevado 25 mil personas, Transformers en Santiago metió 30 mil en la Estación Mapocho.
Las campañas las hacíamos nosotros y viendo que los medios tradicionales iban a la baja, aprendí a hacer campañas en Meta (en ese entonces Facebook porque Instagram no era nada). Me creía en la cima del mundo, donde sí quizás alcancé a estar un rato. Un ratito. Fueron mis 15 minutos de fama. Ese año, entre Santiago y Lima metimos 500 mil personas en 1 mes.
Pero el éxito (me obsesiona el concepto) es una excepción. Hoy ninguna exhibición puede lograr esos números en tan poco tiempo. Por espacio, flujo de público, porque los tiempos cambiaron. Tuvimos mérito, obvio, pero desconocer las circunstancias excepcionales de ese entonces sería muy chanta. Fuimos innovadores, creando un sistema de ventas corporativas donde más del 60% de los tickets se vendían por esa vía. Entendimos que las campañas para eventos familiares no debían enfocarse en los niños (así se hacía), sino en los papás. Parece muy obvio. Hoy lo es, pero antes no lo era.
No hay secretos. Y como no hay secretos, tampoco hay fórmulas mágicas. Eso lo sé ahora. Después de ese año logramos llevas exhibiciones a España, Inglaterra, Sudáfrica, Bielorrusia y Ucrania, además de casi todo Latam. La experiencia y el aprendizaje fue soñado. Creamos un gran mercado, que la pandemia lo truncó. La expansión internacional y el cambio de estrategia nos pilló demasiado verdes y el Covid supo hacer lo suyo.

(Esa foto es de la exhibición de Lights by Dreamworks en Liverpool)
Ese camino me dejó huellas profundas. Hoy, con la perspectiva del tiempo, soy capaz de tomar esos aprendizajes que me han llevado a tener el carácter para entender las complejidades de los negocios desde una mirada mucho más amplia. Y si hay algo de lo que estoy convencido, es que entender los fenómenos comunicacionales de forma profunda, tener la sensibilidad y capacidad de leer las sinergias culturales del mercado y las personas con sus sueños y miedos, si bien no te garantiza el éxito, te permite ver las posibilidades de negocios como fenómenos sociales. Y vaya que cambia la forma de encontrar soluciones a los desafíos cuando sales de las recetas, los lugares comunes y las fórmulas maqueteadas de ChatGpt.
Es un alivio ya no vivir esa vorágine. Veo el mundo desde otro lugar. Con menos ansiedad, pero con ganas de compartir con otros una trayectoria que me ha permitido conocer el mundo. Y si bien me siento incómodo en el mundo de los winners y me muevo mejor en aguas donde no hay temor a ser vulnerables, sé que somos más los que sabemos que el éxito es una consecuencia y jamás un objetivo.Después de tantos años navegando en aguas turbulentas, sé que mi lugar es concebir el mundo, las empresas y los negocios desde la comunicación y la cultura. Solo así se pueden construir estrategias sólidas. O al menos eso es lo que defiendo. Hay otros caminos, pero los he conocido y no tengo mucho que hacer ahí. Mi corazón tiene otros mapas que seguir y construir. Nadie te puede garantizar el éxito (salvo los iluminados, cosa que por suerte no soy), pero sí acompañarte a tomar decisiones desde la experiencia.



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