Una nueva etapa
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- hace 1 día
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Hace unos meses decidí volver a apostar por mí. Después de un período donde aprendí muchísimo sentí que necesitaba volver a construir desde un lugar más honesto conmigo mismo. No fue fácil y me demoré lo que tuve que demorarme. La pandemia encontró a mi antigua empresa en un momento muy complejo. Una empresa que con muchísimo orgullo habíamos llevado a pos 5 continentes y no pudimos sacarla de la UTI. Fue un golpe duro y mi corazón se ha vuelto más cauto y la cabeza más fría. Quisiera creer que la sabiduría me guía más que la pasión, pero sería pretencioso. Los últimos años tuve aprendizajes que me han marcado muchísimo y confirmé algo que siempre había creído: las empresas no debiesen construirse solo persiguiendo resultados, sino también construyendo culturas donde existan valores compartidos, sentido humano y una manera común de mirar los negocios. Por eso muchos equipos me acompañaron durante años. Porque compartíamos una ética muy simple: los éxitos eran colectivos y los fracasos recaían en quienes liderábamos. Cuando decidí volver a empezar, la única certeza que tenía era que quería trabajar en lugares donde existiera afinidad humana y profesional. Espacios donde pudiera volver a entusiasmarme construyendo. Al comienzo tuvo costos. Muchas de las cosas que imaginé no resultaron. Pero en el camino aparecieron nuevas oportunidades que terminaron armando una etapa profesional profundamente desafiante y estimulante. Me hice socio de Manada, un taller que hoy también funciona como una verdadera fábrica de ideas y que solo en mayo

ya superó las ventas de todo el año pasado y con la que estamos ad portas de anunciar un evento que será clave en la cultura pop. Con LiveUP estamos impulsando la llegada de la exhibición de El Principito a Perú y creando una exhibición muy ambiciosa, mientras que la Titan Forest Patagonia se prepara para su segunda edición creciendo de manera sostenida y formando una comunidad preciosa alrededor del deporte y la naturaleza. Asesoro, además, a una tremenda profesional de la psicología clínica con la que aprendo muchísimo y nos hemos puesto desafíos muy potente. Y hace unas semanas apareció además una invitación especialmente simbólica para mí: asumir la dirección ejecutiva de Comic Con en sus 15 años. Un proyecto que curiosamente me vuelve a conectar con otro momento importante de mi vida, porque tuve la suerte de producir su primera edición. No es fácil encontrar el lugar adecuado para cada uno. Y soy inquieto y me cuesta conformarme. Necesito espacios desafiantes, proyectos ambiciosos y que frente a los tropiezos sea capaz, desde una cultura compartida, sacar aprendizajes y construir colectivamente caminos comunes.




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